En esta historia intervienen un cura llamado
Cristóbal de Albornoz y un indio llamado
Juan Chocne. Los dos vivieron en el Virreinato del Perú en el siglo XVI, es decir, durante los primeros años que siguieron a la caída del Tawantinsuyo. Ambos pueden ser considerados representantes simbólicos de dos culturas distintas:
la occidental española y la andina quechua. En cuanto al padre Cristóbal, los documentos indican que era un hombre muy católico, que se propuso borrar de la faz de la tierra a los antiguos dioses prehispánicos. Por eso vio con malos ojos la popularidad que alcanzaba entre los indios una secta o movimiento de resistencia llamado Taky Onqoy (cuya traducción literal es "canto enfermo"),
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